Hay muchas formas de ver el mundo, una de ellas es caminando por senderos serpenteantes y descubriendo pequeñas experiencias a cada paso.
Mis viejas botas, de tanto andar, ya viejas y rotas, las dejaré descansar.
Pronóstico de intensas lluvias durante toda la jornada del domingo, día propicio para quedarse en casa bajo una manta, tempestad por todo el territorio, y ¿nos vamos a quedar en casa con nuestro espíritu montañero a flor de piel? Nunca se sabe cuando te lo vas a pasar genial, cuando va ha ser un día divertido.
La lluvia en la zona por la que fuimos no era demasiado intensa, a pesar de ser Grazalema la comarca más lluviosa de toda España. Hicimos un pequeño recorrido de 5 km desde Banamahoma hasta El Bosque, siguiendo el curso del Río El Bosque, bastante caudaloso, pero cuya rivera está rodeada de frondosos árboles cubiertos de musgo y con pequeños puentes que cruzan el cauce. Al principio de la ruta nos llovía un poco, pero después dejó d
e hacerlo y disfrutamos mucho. Sin embargo, a la vuelta, por la carretera desde Ronda a San Pedro, era un diluvio, más tarde Málaga capital sería azotada con un tornado.
El domingo comienza en el canal de TV, La Cuatro, uno de mis programas favoritos "Desafío Extremo", es la segunda temporada y nuestro intrépido montañero Jesús Calleja nos muestras sus aventuras por tierras extrañas y sobre todos inaccesibles para mucho de nosotros.
Viviré junto a él esas historias, pero con la tranquilidad de estar sentada mirando la televisión.
A veces caminamos por senderos que pueden parecer oscuros, sin embargo, la luz siempre está con nosotros para iluminar esos momentos tenebrosos, y es entonces, cuando se muestra el camino que hay a nuestros pies, claro y perfecto.
Finalizado el viaje sólo queda reflexionar y recordar a través de las fotografías los momentos vividos. Pero, hay algo importante en todo esto, las personas. Los integrantes de un grupo deben ser más o menos homogéneos y, aunque diferentes, algo compenetrados, sobre todo cuando se realizan actividades al aire libre como en este caso senderismo. Todos debemos ser conscientes de nuestras posibilidades y nuestras resistencias. Cuando alguien no “encaja”, ya sea por ser demasiado experimentado y rápido o por creer que ir de senderismo es ir a dar un paseito por una superficie plana, se pierde un poco el equilibrio del grupo, de todas maneras hay que ser pacientes e imponer un ritmo medio. Yo nunca me comprometería en algo para lo que se que no estoy preparada, aún así hay personas que sin saber de que va el tema se lanzan al vacío y al final terminan estrellándose. En nuestra aventura hubo alguien que no estaba a la altura, pero estas cosas pasan. Para mi fue un viaje maravilloso, rodeada de amigos y de alguien muy especial, un viaje inolvidable.
Comenzamos ascendiendo por una ruta poco frecuentada
Encontramos mucha nieve
A ratos salía el sol
Abrir huella, una tarea difícil
La cumbre cubierta de nubes
El segundo día de nuestra aventura fue el ascenso al pico Gilillo donde encontramos mucha nieve y pudimos disfrutar como niños de una ruta blanca y casi mágica.
Como se trataba de una ruta poco conocida y menos frecuentada por otros senderistas, no encontramos a nadie en nuestro camino, lo que disfrutamos mucho más de una nieve suave y virgen, tuvimos que cruzar algunos arroyos y abrimos huella, que nos costó, porque en algunos tramos nos llegaba a las rodillas, pero el esfuerzo mereció la pena.
Después de hacer algunas paradas para reponer fuerzas, llegamos hasta la base de la cumbre que permanecía cubierta por espesas nubes, allí si que nos encontramos con otros montañeros que habían accedido por distintos caminos.
El descenso fue lo mejor de este día, corriendo por la nieve como niños, sin temor a sufrir caída alguna, pues la mullida nieve era el colchón perfecto, nos reímos mucho y fue muy divertido.